Aplicaciones cultivos celulares para biología celular

01/06/2018
En toda relación exitosa, la comunicación es clave.
 

Puede ser entre amigos en un ambiente social, en casa con la familia o en el lugar de trabajo con los compañeros. Dependiendo de nuestras personalidades y de nuestros comportamientos diferentes, emitimos señales los unos a los otros que luego son interpretadas. Es a partir de estas señales, así como de nuestro entorno, que nos adaptamos y aprendemos a interactuar unos con otros. 


Curiosamente, un tipo similar de interacción también se da dentro de los organismos a nivel celular. Las células pueden comunicarse transmitiendo y recibiendo señales químicas. Muchos investigadores pasan sus carreras estudiando las células y sus interacciones para entender cómo las células sanas y enfermas responden unas a otras y a su entorno cambiante. En la investigación, una vez que se determina el tipo específico de células objeto de estudio, esas células se extraen del animal o de la  planta y se cultivan en un ambiente artificial para expandir ese tipo de célula específico. Dependiendo del experimento, los investigadores seleccionarán células de animales mamíferos o no mamíferos y determinarán el mejor método de crecimiento, ya sea mediante adhesión (adherido a un sustrato artificial) o suspensión (cultivado flotando libremente en el medio).
 

Para asegurar un buen crecimiento de las células durante el trabajo de ampliación, un investigador utiliza equipos de laboratorio para reproducir el entorno natural y optimizar el crecimiento celular. Por ejemplo, cuando se cultivan células de animales mamíferos, se requiere una incubadora de CO2 que funcione a 37 °C, a diferencia de las células de animales no mamíferos que se pueden cultivar en una incubadora seca o sin CO2. Las células en suspensión deben mantenerse en movimiento para favorecer la transferencia de gas. Esto puede hacerse cultivando células en un frasco y usando un agitador orbital para controlar con precisión la velocidad a la que se agitan. No todos los agitadores orbitales que se colocan dentro de una incubadora de CO2 pueden tolerar ese tipo de entorno difícil. Sin embargo, el agitador para ambientes extremos de OHAUS se adapta a esta aplicación, ya que puede soportar condiciones de hasta un 100 % de humedad. 

  
Reproducir un entorno de CO2 natural puede ser un trabajo tedioso y las incubadoras de CO2 son costosas. Como alternativa, el cultivo de células de insectos se ha vuelto popular, ya que las células de insectos no requieren un entorno con CO2. Más importante aún, las células de los insectos sirven como modelo para estudiar los procesos celulares que pueden aplicarse a los eucariotas superiores. Para conseguir unas condiciones ideales para el cultivo de células de insectos, es importante mantener una temperatura y unas velocidades de agitación estables. El agitador orbital con incubación y refrigeración de OHAUS se adapta perfectamente al flujo de trabajo de un cultivo de células de insectos, ya que combina un agitado uniforme y constante con las características de un control preciso de la temperatura hasta 10 °C por debajo de la temperatura ambiente.
 

Todos estos métodos distintos de cultivo de células pueden considerarse un proceso que permite a los biólogos celulares estudiar la interacción entre células. Comprender la interacción entre y dentro de las células sanas o enfermas nos afecta a todos, ya que permite a los investigadores desarrollar medicamentos más eficaces, nuevas vacunas y, en general, proporciona una mejor comprensión de cómo viven todos los seres vivos. Así que la próxima vez que salga con sus amigos o esté en una sala de reuniones, mire a las personas que le rodean y observe cómo se están comunicando, la comunicación es clave.


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