CRISPR: ¿hay algo que no puedan hacer?

14/03/2019
Hoy en día, es difícil encontrar una revista científica o médica que no contenga información sobre las CRISPR.
 


Desde que la innovadora metodología CRISPR-Cas9 fuera utilizada por primera vez para la edición del genoma hace siete años, una gran variedad de sectores han explorado un sinfín de posibilidades.

Los bioquímicos de todo el mundo trabajan día y noche para explorar las barreras y limitaciones de esta práctica innovadora. Mientras tanto, todo el mundo, desde las grandes farmacéuticas hasta la agricultura, la ciencia alimentaria, la medicina, la botánica, la energía, la fabricación, la química y, por supuesto, la industria militar, se frota las manos ante el potencial infinito de este método innovador y en evolución.

Posibilidades infinitas
Esta sofisticada técnica de edición de genes está a años luz de los invasivos métodos de alteración del ADN utilizados para ayudar a producir insulina. Se dice que la edición de genes con CRISPR es tan sencilla como cambiar un código informático con el software adecuado. Los sistemas CRISPR no solo son más sencillos, sino también más rápidos y baratos que los métodos anteriores. Además de los conocimientos, lo único que se necesita es contar con el equipo de laboratorio adecuado y una muestra cuidadosamente seleccionada de Repeticiones Palindrómicas Cortas Agrupadas y Regularmente Interespaciadas, o CRISPR. Entonces, ¿dónde se puede encontrar este mágico elixir de proteínas de nombre tan raro? En las bacterias.

Utilizando estas hebras de hélice repetidas, los científicos pueden detectar, cortar e incluso reemplazar fragmentos de material genético con precisión y alterar así el ADN de cualquier organismo de la Tierra: bacterias, virus, moho, plantas, corales, insectos, reptiles, aves, peces, mamíferos y, en efecto, seres humanos.

Una nueva era de avances médicos
La buena noticia acerca de las CRISPR, y hay muchas de ellas, es que los científicos ahora tienen más esperanzas que nunca de poder encontrar una cura para el cáncer y otras enfermedades agresivas. Estamos a punto de entrar en una nueva era de detección, tratamiento e incluso prevención de enfermedades. Ya se han logrado ciertos progresos iniciales en la anemia de células falciformes y la fibrosis quística. El cáncer y el VIH podrían ser los siguientes. Lo cierto es que es posible que pronto podamos eliminar las hebras de ADN que predisponen a las personas a padecer enfermedades hereditarias.

Este podría ser el uso potencial más interesante de las CRISPR, aunque también el más llamativo y polémico. Una delgada línea separa la terapia (cura de enfermedades) de la mejora (el perfeccionamiento de uno mismo, similar a la cirugía plástica), así como las afecciones (sordera, enanismo) de las enfermedades. También debemos distinguir la edición de la selección de genes, así como de la modificación de la línea germinal. La primera se puede practicar en un embrión para reducir el riesgo de una enfermedad hereditaria, mientras que la última se puede utilizar para reducir la probabilidad de tener sobrepeso u ojos marrones. El debate sobre la edición y la selección aceptable y no aceptable de genes probablemente se convierta en un tema político candente. Si consideramos por un momento que prevalecerá el sentido común y que el futuro de las CRISPR estará en manos responsables y necesarias, las aplicaciones médicas son muy profundas. Pronto seremos capaces de reducir el sufrimiento humano de un modo jamás visto.

Se abrirán nuevas puertas a la investigación de las enfermedades, al trasplante de órganos y al descubrimiento de fármacos. Se desarrollarán nuevos medicamentos con mucha más frecuencia, ya que las CRISPR crearán una nueva gama de productos químicos, compuestos y moléculas especialmente diseñadas. Podríamos incluso restaurar a la madre naturaleza, ya que la comunidad científica podría considerar pronto la idea de salvar a las especies en peligro de extinción, así como de recuperar los arrecifes de coral y otros ecosistemas que están muriendo. Y por si esto no fuera suficiente para entusiasmar a los ecologistas, los científicos también podrán explorar nuevas posibilidades de avances en materia de biocombustibles y alternativas energéticas respetuosas con el medio ambiente.

Aplicaciones para prácticamente cada sector
A su vez, los agricultores podrán proteger sus cultivos frente a insectos, hongos e incluso condiciones climáticas severas, como sequías e inundaciones. Y hablando de insectos, las CRISPR ya se han probado en mosquitos para ver si existe una nueva forma de reducir la propagación de la malaria.

Por supuesto, empresas de todo tipo se sumarán a esta iniciativa para poder alcanzar los beneficios potenciales. Los fabricantes podrán trabajar con nuevos materiales más ligeros, robustos o baratos de producir. La industria alimentaria hará su agosto con verduras más saludables y nuevas variedades de fruta. Los botánicos contarán con nuevas formas de estudiar las plantas y los zoólogos con nuevas formas de estudiar a los animales.

No sucederá todo a la vez y habrá obstáculos en el camino, a medida que se vayan descubriendo las limitaciones y los desafíos inherentes a este nuevo y poderoso avance. El potencial de las aplicaciones de las CRISPR podría ser ilimitado. Un tanto para la humanidad. Puede que estemos a punto de hacer del mundo un lugar mejor para vivir.

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